martes, 31 de enero de 2012

Stat Rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Primera novela escrita por Umberto Eco en los años 80, nos trajo una excelente crónica medieval, que posteriormente vimos en la pantalla grande en una óptima adaptación del guión escrito por Andrew Birkin, Gérard Brach, Howard Franklin, Alain Godard. Una abadía benedictina es el centro de una serie de  crímenes, pero en torno a su esclarecimiento descubrimos un mundo hasta entonces desconocido fuera de los muros, detalles como el hecho de que los libros estaban dispuestos en la biblioteca según el orden de ubicación de las tierras en el globo. "En un clima mental de gran excitación leí, fascinado, la terrible historia de Adso de Melk, y tanto me atrapó que casi de un tirón la traduje en varios cuadernos de gran formato procedentes de la Papeterie Joseph Gibert, aquellos en los que tan agradable es escribir con una pluma blanda. Mientras tanto llegamos a las cercanías de Melk, donde, a pico sobre un recodo del río, aún se yergue el bellísimo Stift, varias veces restaurado a lo largo de los siglos. Como el lector habrá imaginado, en la biblioteca del monasterio no encontré huella alguna del manuscrito de Adso."
Eco, Umberto 
L

El nombre de la rosa 
Umberto Eco 
Título original: Il nome della rosa 

TÍTULO ORIGINALUn chien andalou (S)
AÑO1929
DURACIÓN

17 min.
PAÍS

DIRECTORLuis Buñuel
GUIÓNLuis Buñuel, Salvador Dalí
MÚSICARichard Wagner
FOTOGRAFÍAAlbert Duverger (B&W)
REPARTOPierre BatcheffSimone MareuilSalvador Dalí
PRODUCTORALuis Buñuel
GÉNERODrama | Surrealismo.


"Un perro andaluz fue un film antivanguardista, nada te­nía que ver con la vanguardia cinematográfica de entonces. Ni en el fondo ni en la forma (...) también se iba a llamar "Es peligroso asomarse al interior" y "El marista en la ballesta". Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural (...) hubo 40 ó 50 denuncias en la comisaría de policía de personas que afirmaban que había que prohibir la película por obscena y cruel. Entonces comenzó una larga serie de insultos y amenazas que me ha perseguido hasta la vejez (...) Adoro los sueños, aunque mis sueños sean pesadillas y eso son las más de las veces. Están sembrados de obstáculos que conozco y reconozco. Esta locura por los sueños, que nunca he tratado de explicar, es una de las inclinaciones profundas que me han acercado al surrealismo. "Un chien andalou" nació de la convergencia de uno de mis sueños con un sueño de Dalí."   Luis Buñuel.

Imagen y Palabra...movimiento, imaginación, silencio y contemplación.


..."Era un típico local de medio pelo
como el Excelsior, como el Maryland,
al que a mi gusto le faltaba el gallinero,
con bancos de madera, oliendo a zotal.

No tuvo nunca el sabor del Selecto
ni la categoría del Kursaal,
pero allí fue donde a Lauren Bacall
Humphrey Bogart le juró amor eterno

mirándose en sus ojos claros.
Y el patio de butacas
aplaudió con frenesí
en la penumbra del Roxy,
cuando ella dijo que sí.

Yo fui uno de los que lloraron
cuando anunciaron su demolición,
con un cartel de: "Nuñez y Navarro,
próximamente en este salón".

En medio de una roja polvareda
el Roxy dio su última función,
y malherido como King-Kong
se desplomó la fachada en la acera.

Y en su lugar han instalado
la agencia número 33
del Banco Central.
Sobre las ruinas del Roxy
juega al palé el capital.

Pero de un tiempo acá, en el banco, ocurren cosas
a las que nadie encuentra explicación.
Un vigilante nocturno asegura
que un trasatlántico atravesó el hall

y en cubierta Fred Astaire y Ginger Rogers
se marcaban "el continental".
Atravesó la puerta de cristal
y se perdió en dirección a Fontana.

Y como pólvora encendida
por Gracia y por La Salud
está corriendo la voz
que los fantasmas del Roxy
son algo más que un rumor.

Cuentan que al ver a Clark Gable en persona
en la cola de la ventanilla dos
con su sonrisa ladeada y socarrona,
una cajera se desparramó.

Y que un oficial de primera, interino,
sorprendió al mismísimo Glenn Ford,
en el despacho del interventor,
abofeteando a una rubia platino.

Así que no se espante, amigo,
si esperando el autobús
le pide fuego George Raft.

Son los fantasmas del Roxy
que no descansan en paz."
                                       J.M. Serrat